Los distintos trabajos publicados en INFOJUS NOTICIAS hasta el 9/12/2015 expresan la opinión de sus autores y/o en su caso la de los responsables de INFOJUS NOTICIAS hasta esa fecha. Por ello, el contenido de dichas publicaciones es de exclusiva responsabilidad de aquellos, y no refleja necesariamente la posición de las actuales autoridades del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos respecto de los temas abordados en tales trabajos.

Infojus Noticias

11-11-2014|17:44|Prostitución CórdobaProvinciales
Su primera víctima fue una chica de 14 años

Condenaron al proxeneta cordobés que tatuaba a sus víctimas

Explotó sexualmente a sus parejas en prostíbulos de Santiago del Estero y Santa Fe y las tatuó con su nombre: Marcelo Gauna. Además, detrás de una oreja, él mismo se tatuó “840”, el número del edicto policial que penaba a los proxenetas. Ahora enfrenta diez años de prisión.

  • Gentileza La Voz/Pedro Castillo
Por: Milva Benitez

Condenaron en Córdoba al hombre que tatuaba con su nombre -Marcelo “Cabezón” Gauna- a las mujeres a las que obligaba a tener relaciones sexuales con otros, en prostíbulos de Morteros, en Córdoba, y en la localidad santiagueña Selva, en el límite con Santa Fe. Fanático de los tatuajes, detrás de la oreja Gauna lleva escrito "840", el número del edicto policial porteño que en el siglo pasado penaba a rufianes o proxenetas. La imputación es por “facilitación y promoción de la prostitución agravada” y la pena, de quedar firme la condena, es de 10 años de prisión.

Cuando tenía 14 años S.C.A. conoció a Gauna en un boliche de Manteros. La sedujo, la convenció para vivir juntos y tuvieron una hija; recién poco antes de cumplir los 18 pudo escapar y se animó a denunciarlo. Contó que a los 16 Gauna la llevó a una whiskería en la localidad de Selva, provincia de Santiago del Estero, para prostituirla y, cuando se dieron cuenta que era menor, la sacó y la llevó a Santa Fe.

“Nunca vio dinero, le pagaban directamente al imputado”, apuntaron los investigadores durante la instrucción. “Gauna lo que hacía era enamorar a las mujeres, mantener una relación sentimental y las obligaba a prostituirse, en el hotel España de Mortero, o en prostíbulos de Santiago y Santa Fe”, dijo a Infojus Noticias Facundo Trotta, el fiscal a cargo de la acusación durante el debate oral. Trotta explicó que algunos de esos locales figuraban a nombre de una misma persona pero deficiencias en la investigación no permitieron que estuviera en este juicio en el banquillo de los acusados.

Pero S.C.A. no fue la única víctima de Gauna. Ante el Tribunal Oral Federal 2 de Córdoba, A.S.B. contó que desde que tenía 18 años, entre 2007 y 2012, este hombre la explotó sexualmente. “Aprovechando su relación sentimental, su situación de convivencia y de vulnerabilidad económica, mediante el uso de amenazas de golpes y de muerte mediante armas de fuego”, explicaron los investigadores. Con ella el proxeneta también tuvo un hijo y, durante las audiencias, reconoció que son 14 los niños que concibió, con distintas mujeres. “Todas ellas pueden haber sido sus víctimas”, señalaron fuentes judiciales.

“Nunca mandé a prostituir a nadie, me dedicaba a la droga y yo no les hacía faltar nada”, dijo Gauna en oportunidad de dirigirse al TOF2, antes de conocer la sentencia. En el mismo sentido, su abogado defensor, Gustavo Adolfo Utrera Ramos, justificó que las mujeres a las que explotaba llevaran su nombre tatuado y las comparó con la vedette Wanda Nara. Pretendió deslegitimar así el relato de las mujeres, corroborado en el juicio por una vecina de Mortero que contó que “a todas las parejas que tuvo Gauna las hizo trabajar, cuando salió la última vez volvió a lo mismo, siempre vivió así” (sic).

En el debate, la licenciada Verónica Cuello, que entrevistó a las víctimas durante la instrucción también lo desmintió. Contó que, cuando no las llevaba a los prostíbulos, Gauna las “hacía trabajar en la ruta, y las golpeaba cuando no llevaban el dinero que esperaba”. La investigación que llevó a Gauna a juicio por los delitos de trata y promoción y facilitación de la explotación sexual derivó de otra causa, donde fue condenado a 4 años de prisión por la venta de estupefacientes. “En esa causa surgió por primera vez el dato de que Gauna vivía de la explotación sexual de mujeres y que le habría arruinado la vida a una niña de 14 años obligándola a prostituirse”, dijo el fiscal de juicio.

Porque estos hechos son anteriores a la sanción de la ley que persigue el delito de trata, aprobada en abril de 2008, el fiscal estima que la condena excluyó este delito de las imputaciones. “La acusación venía por trata de personas y por facilitación y promoción de la prostitución agravada de una mujer mayor de edad, aunque muy joven, y de otra menor pero el tribunal no condenó por trata”, explicó Trotta.

Relacionadas